Catorce semanas en la Escuela. Tengo que deciros que no estoy muy de acuerdo con la nominación de Massiel, porque me parece un monstruo, una artistaza… Pero en las decisiones de los veredictos somos varios jueces, así que lo único que me queda es confiar en que no salga eliminada. Con la nominación de Jandro sí que estoy de acuerdo, creo que es el más flojo y que no está asimilando las clases al ritmo que debería.
En nuestras valoraciones, también hemos llamado la atención de Kiko y Miguel…El primero ha evolucionado sí, pero menos que otros y sigue en la cuerda floja; y a Miguel no sé qué le ha pasado, pero en cuanto lo vi me di cuenta de que algo había cambiado en él, no lo sentí con los pies en la tierra. Si no se ve en él un cambio rápido va a salir fuera enseguida porque ya veis como está el nivel.
Sea como sea, a partir de ahora veremos ir saliendo a todos, primero a los más débiles y después al resto. Habrá quien esté de acuerdo y quien no (¡ojo! También nosotros nos podemos equivocar) pero lo cierto es que al final sólo puede quedar uno. A mí, personalmente, como director de la Escuela me gustaría tener un año para seguir formándolos, pero todos sabemos que no puede ser y que el tiempo se nos echa encima.
Esta semana empezó muy mal. Si como bailarín escuchas mucho a tu cuerpo, te advierte que estás agotado. Es normal que después de una gala como la de los domingos, donde sientes el contacto y la fuerza del público, es normal, digo, que al día siguiente se note un bajón.Y eso fue lo que pasó. Los chicos salieron al parqué de la Escuela sin fuerzas, sin ganas, sin ánimos… ¡Un desastre! Pero les ha venido muy bien nuestra llamada de atención porque su cansancio no los justifica. Un artista tiene que dar todo sobre el escenario y eso, creo que lo han aprendido. De hecho ha sido un gustazo verlos cómo reaccionaron y cómo ejecutaron las coreografías individuales del jueves.
Otro bajón personal lo ha tenido Juan Carlos, y todo porque tiene crisis con Lorena. Los dos son muy protagonistas y algún día tenían que chocar. Yo ya le he dicho que tenía que relajarse un poquito con su pareja, aprender a hablar sin imponer porque a veces es un poco arrogante, la verdad. Parece que se ha dado cuenta y que por fin ha comprendido que todavía tiene mucho que aprender. La cabeza en un bailarín es muy importante y él es muy visceral e impulsivo. Ser un gran bailarín también implica tener una cabeza capaz de asimilar todo lo que te digan.
Hoy quiero terminar dando un consejo a todos aquellos que os queráis dedicar a la danza. Todos los estilos son muy hermosos pero lo que está claro es que la base es el clásico. Si el niño empieza por la base, le va a costar muchísimo menos aprender otros estilos: es el caso de Lorena, por ejemplo, que nunca había dado funky ni hip hop y su evolución ha sido fantástica. Para ser un artista completo mi consejo es que empecéis por la base, porque luego os va a abrir muchísimos caminos, sea como bailarín, como coreógrafo…
¡Un abrazo!
Víctor Ullate